LA PREGUNTA DE LOS ANIMALES...

 
En los días de la feria de Quito, me llamó mucho la atención la forma en que algunos aficionados a las corridas mandaban a callar a quienes decíamos que es cruel torturar a los toros.  Hubo un comentario fantasmagórico en facebook que decía algo así como no jodan justo en la feria si todo el año no andan salvando perros. Y hubo otros que hablaban de que el toro de lidia vive como un rey y muere con una dignidad de –digamos- el Gladiador de la película “El Gladiador”. Algunos antitaurinos también sueltan cojudeces, así que quedamos empates.  Pero si me llamaron la atención dos cosas: el tono dictatorial de algunos taurinos, y que parecía necesario tener carnet de Green Peace para que te concedan el derecho a decir cualquier cosita.  
Con el tono dictatorial me limpio. Con el asunto del antecedente, digamos que he vivido siempre amando a los animales. Mis viejos me dieron siempre la posibilidad de estar cerca, de cuidarlos, de entenderlos. Yo recuerdo alguna vez en la hacienda que teníamos cerca de Latacunga que un ganso salvaje y blanco volaba solitario dando giros largos por el cielo. Corrí a decirle a mi papá y él salió con la escopeta calibre 12 que teníamos. Fue mi idea que lo cace. Apuntó, pero no disparó, bajó la escopeta y la descargó. Yo me quedé mirándolo, y aunque él no era de dar mayores explicaciones, si pude descubrir que sintió lástima de asesinar a un lindo animal que nunca más regresó por ahí. Alguna planta curativa clavó sus raíces en mi vida ese día repleto de sol.  Mi viejo tolera el tema de los toros, creció en una época en que esta onda verde no aparecía todavía, bien pudo darle el vire al ganso blanco, pero no lo hizo.  Por ahí tengo un gen de esos rescatables.
No me van a creer pero una de mis primeras mascotas fue un ternero que nació por inseminación artificial. El papá llegó por catálogo de la Carnation Genetics –se llamaba Sirius-, a mi me gustó el nombre y le pedí a mi papá que compre una pajuela (un cartuchito con unas gotas de semen congelado) y se la instale en debida forma a una de las vacas. A los once meses nació un ternero que bauticé como “Tauro” (yo tenía unos 11 años así que no me pidan mucha imaginación para los nombres) y mi papá me lo regaló. Y fue un regalazo porque el Tauro se puso enorme y éramos amigos. La cosa se complicó cuando el Tauro llegó a la edad adulta y había otro toro con el cual, ante cualquier descuido, se destriparían. En el fondo también mis papás pensaron que mi cercana amistad con un torote de media tonelada cualquier rato significaría un wawa menos.
Vendimos a Tauro que se fue a jugar de titular en algún rejo de vacas que me habrán llenado de nietos sin yo saberlo. A cambio mi papá me dio otro ternero, con el cual no hubo tanta química, y del cual realmente solo me acuerdo que era más negro que el Tauro que, en cambio, era más blanco.
A la plaza de toros fui varios años, especialmente para chumarme como indio. Recuerdo la entrada del primer toro y la salida del sexto y de la mitad no me pregunten mucho. Pero de que fui, fui. Y haber ido a chumarme o a pescar locas no es excusa, no fui antitaurino de nacimiento.  Es más, no me gusta el término anti taurino… yo soy anti ladrones, o anti políticos corruptos, que si se merecen un “anti”, pero los taurinos digamos que se merecen un “ole”. Y algunos merecen banderillas, para que me cuenten que tan bonita ha sido esa dignidad de gladiador.  
No quiero que se maltraten animales para divertir a la gente. Y pienso que esto se solucionará con el paso de los años, pues la evolución es lenta pero segura. Desaparecerán estas práticas así como fueron desapareciendo la esclavitud que era una actividad respetable, y tradicional, o las corridas en el coso romano donde se lidiaban cristianos, que fue una actividad inconclusa.
Ahora, mi viejo también me dio el estudio del derecho. Entiendo lo que significa vivir en un estado de derechos. Creo que la democracia es la mejor manera de organizarse como país. Aunque me duela, un animal no es sujeto de derechos, más allá de qie tengan todo mi aprecio.  Y para el tema legal, basta con entender este simple concepto de los sujetos de derecho
Creo que una consulta popular debe tratar temas que nos involucren a todos, y esto es importante, porque a mi las corridas no me involucran en nada, salvo en mis sentimientos. Y  resulta que es ilegal y de muy mal gusto que yo vote sobre el negocio, el trabajo y el gusto de otros.
Qué sentiría yo si se llama a una consulta en la que una pregunta sostenga: “Para que usted sea más feliz y disfrute mucho mejor de sus lecturas en el retrete, ¿estaría de acuerdo en que se prohíban los escritores que escriben huevadas y que además tienen otros oficios?”  
Mal me sentiría. Y a todos quienes tienen un gusto o afición, supongo que se les habrá pasado por la cabeza lo terrible que sería si la mayoría en una elección decidiera prohibirlo.  Digo esto porque el tema de las corridas de toros, lo quiera o no un defensor de los animales como yo, es un asunto de gustos, de aficiones, de costumbres y tradiciones de minorías que deben respetarse. Por lo general no lo vemos, pero más veces somos minoría que mayoría. 
Me encanta joder a mis amigos taurinos en el facebook y opinar sobre las corridas, y decir que es horrible la tortura, pero de ahí a que yo tenga que decidir (y eso más, inmerso en la  mayoría tumultuaria que es nuestra pilche democracia), jamás. NO tengo derecho, NO me atrevería.
Hubo un día en que el derecho significó algo –un día en que yo todavía no había nacido-. El concepto de democracia lo entenderemos dentro de mucho mucho tiempo. Votar SI significaría para mi un enorme bálsamo para este corazón pro animales, pero votaré NO. Votaré NO, pues el derecho está corriendo más peligro que la naturaleza.


PD: Si luego preguntan si se deben prohibir a los escritores que escriben huevadas, votarán NO, no serán malitos.     

LA PREGUNTA DE LOS ANIMALES... LA PREGUNTA DE LOS ANIMALES... Reviewed by S O S on 20:11 Rating: 5

No hay comentarios:

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Popular Posts

Con la tecnología de Blogger.