SALGO DEL CLÓSET



La decisión fue difícil, algo como esto no es común en una ciudad tradicional, dentro de un país instalado en el pasado, en un continente que  todavía cree en los reyes magos. Más, con el pasar de los días, cuando mi conducta -por decisión propia y conciente- se volvió visible, tuve la necesidad de confesarlo. Atrás quedaron festines de carnes que nunca debí probar. Atrás quedaron también algunas sonrisas burlonas y varios gestos de estupefacción. Seguro estoy que adelante me esperan situaciones incómodas por experimentar.

Tengo que confesarlo: Mi familia cercana fue la primera en descubrirlo, en sospecharlo, en lentamente irlo aceptando. En algunas ocasiones incluso me han dado ciertas facilidades, al final el amor filial es a prueba de todo, incluso de esto. Definitivamente a los que son propios uno les perdona lo que sea.

“Esto” es algo natural, hoy lo entiendo, hoy lo veo tan de cerca que no puedo negar su realidad. Yo soy el que soy, me gusta lo que me gusta, prefiero lo que prefiero, y a nadie debe importarle. Yo fui intolerante con los diferentes, hace muchos años me burlé de alguien como yo. ¡Qué idiota!

Tengo que confesarlo: Mi antiguo yo, con tres hijos a cuestas, una década de matrimonio, no es el mismo que soy ahora.  Aunque resulte inverosímil mi propia mujer me ayudó a dar los pasos necesarios para asumir mi preferencia y dar la cara, en cualquier sitio, en cualquier circunstancia. La verdad yo no sabía que este día estaba por llegar, ni que me liberaría tanto que hasta he bajado de peso. No logré intuir que algo en mi interior se estaba revelando, germinando como una semilla de un árbol que tendría que soportar mucha presión, burlas, dudas y hasta rechazo.

Sobre este punto tengo casi todo en contra, en especial la ignorancia tornada en costumbre. La religión que cagó este país (también) ha dejado veinte siglos de tradiciones contrarias a lo que quiero. Cualquier cosa que leas en la biblia al respecto de mi caso, serán palabras crudas y duras; frases condenatorias y malditas. Y contra esa corriente que lleva dos mil años en el mundo y casi seiscientos en Ecuador, he tenido que enfrentarme, por supuesto sin ser el primero, ni el mejor, ni el más valiente. Hoy sigo el ejemplo de mujeres y hombres que optaron por ser lo que son, incluso varios han generado una verdadera industria donde ellos dominan, crean y están a la cabeza ante el estupor de mentes tradicionales y carnívoras.

Tengo que confesarlo, no ha sido fácil, tengo momentos de duda, tengo instantes de soledad. A veces todavía miento y miento sobre quién soy. Pero debo reconocer que declarar lo que soy, abiertamente como ahora lo hago ante todos ustedes, me inyecta una tranquilidad solo comparable con salir del agua para respirar cuando tus pulmones están por estallar.  Anticipadamente agradezco a quienes  prefieran decir que lo que ahora confieso les importa un comino y me dejen vivir en paz. A los otros, a los que prefieran burlarse o criticarme, les sugiero que lo prueben, es algo delicioso, es algo vital y limpio.    Para mi no hay marcha atrás.

Tengo que confesarlo: Me volví vegetariano.   
SALGO DEL CLÓSET SALGO DEL CLÓSET Reviewed by S O S on 13:24 Rating: 5

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