LAS MARCHAS Y LAS MOZAS


Si usted lector querido,  es uno de aquellos ciudadanos temerarios que se terminó casando con aquella dama que fue su moza, muy posiblemente estará de acuerdo si digo que las mozas cuando se convierten en esposas joden el triple de lo que jodían las esposas originales.  Tanto joden algunas que no falta el sollozante y arrepentido caballero que dice para sus adentros: “Con ella, estaba yo mejor”.

 La principal razón por la que joden estas estimadas mujeres, es su permanente estado de histérica alerta, celos, preguntadera, desconfianza y llanto con desmayo incluido. Y esto no debe sorprendernos en lo absoluto porque lo que pasa sencillamente es  que su ex moza sabe que usted es capaz de tener moza. Y además sabe que usted es capaz de divorciarse, dejarlo todo e irse con su moza actual. O sea su actual mujer, que antes fue su moza, no confía ni un pelo en su estabilidad como cónyuge. Ella sabe de memoria las veces que usted en la cúspide de su arrechera le decía “ya me voy a divorciar de esa vieja fofa y fea para casarme con vos mijita”.  La actual esposa, que antes fue amante, tiene cola de paja, tiene culpa, pero esencialmente lo que tiene es miedo de que usted repita la movida. La que a culo mata a culo muere, es una  frase que algún día será refrán popular.

El gobierno le tiene el mismo miedo a las marchas. Porque gracias a una marcha –o un conjunto de marchas que funcionaron como una bola de nieve- el otrora presidente Lucio que no murió en el intento (aunque casi se saca las muelas contra la baranda del helicóptero @pablihno dixit), cayó de su elevado cargo y el forajido Correa, terminó de ministro de Palacio, y así arrancó la veloz carrera política y electoral que lo instaló donde está instalado.

Mientras para quien fuera una joven y erótica moza, cualquier jovencita de mirada inescrupulosa y nalga contundente es un elemento desestabilizador, para quien fuera marcha derrocadora, cualquier nueva protesta es un elemento desestabilizador.  Por eso muchas actuales esposas que antes fueron amantes, tienen como frase: “¿dónde estuviste?, porque llamé a tu oficina y no estabas ¿dónde, dónde?”.  Y por eso ahora el gobierno tiene como frase un igual de ridículo: “No pasarán”. El miedo ciega, no es para tanto, no ocurre siempre lo que se teme. Pues así como no toda jovencita o amiga será moza, no toda marcha o reclamo será golpe de estado.  No todos los que reclamamos algo queremos el cargo de alguien, por cierto.

Por eso no hay forma de que la ex moza permita tener amigas al marido  en el que no confía, salvo las hermanas feas a las que además el cónyuge tiene que darles trabajo. Y por eso el gobierno no da salvoconductos a los buses que traen gente a reclamar, pero si permite que lleguen sus partidarios a la mismísima plaza grande.  Misma lógica del miedo. Misma lógica de “se lo que hiciste el verano pasado” o “a mí no me cogen de pendejo”.

Ahora bien, y aquí me permito hacer un sincero llamado a la reflexión para evitar confrontaciones innecesarias en el domicilio o contramarchas en las calles:  Si la ex  moza está segura de que su marido es un hombre feliz en al menos un ochenta por ciento y que definitivamente es mejor esposa que aquella que defenestró, no tiene porque sentirse nerviosa.  Lo mismo para el gobierno.



LAS MARCHAS Y LAS MOZAS LAS MARCHAS Y LAS MOZAS Reviewed by S O S on 14:57 Rating: 5

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