Vasallos y Vasallos


El mundo no ofrece muchas opciones para que seamos personajes en su obra de teatro diaria e histórica: rey o reina, sacerdote, cortesano o señor feudal y vasallo. El rey a la cabeza de la pirámide y de ahí para abajo los que se lograron acomodar en uno u otro piso social, político, administrativo, etc.

Los vasallos a cuenta de recibir “protección” y “tierra” juraban lealtad hasta la muerte a su “señor” y este señor había hecho lo mismo con su rey. Y a un ladito los putos sacerdotes haciendo su billete siendo fieles solo a sus delirios.  Así fue siempre y en todas partes, con distintas ceremonias y distintas latitudes.

Hoy casi nada ha cambiado, salvo unas pocas formas como por ejemplo que el rey no podría entrar a tu casa para follarse a tu mujer impunemente, aunque hoy si podría enviarte un sicario a darte el vire si te pasas de “traidor” o “soplón” (también te puede enviar algún tipo de burócrata auditor).   Hoy seguimos siendo la gran mayoría unos giles que regalamos nuestro voto o apoyo a un señor que muy posiblemente se alce con el santo y la limosna y que con casi toda seguridad no tendrá ni puta idea de quién eres ni de qué te duele o importa en la vida.  Al menos los vasallos de la antigüedad recibía efectivamente cierta “protección”.

La civilización no ayuda a que estos sistemas perduren porque son impresentables,  por esto apareció la propaganda. El resultado es que hoy somos tan vacíos que nos  endeudamos para comprar pendejadas que no necesitamos y con lo que enriqueceremos a algún rey o a algún señor feudal. Hoy no somos más que idiotas a los que enviarán al frente de batalla mientras otros jamás morirán en el intento.  A propósito de esto, yo solía ofenderme cuando me decían “foragil”, por aquello de haber salido en turba a despiojarnos del coronel. Y efectivamente, que tonto útil fui. Tonto útil de unos más talentosos para la destrucción resulté. ¡Juro que nunca más moveré un paso o un palo o una neurona a favor de nadie! Ningún rey vale la pena. 

Haber terminado, más tarde y por carambola, de vasallo de un nuevo "rey" me causa arrepentimiento profundo y  vergüenza escribirlo.

Quisiera encontrar la forma de no pertenecer a nada, que ninguna institución me robe un ápice de mi personalidad (no digo que sea linda, pero es mía). No quiero agremiarme ni siquiera en una lista de invitados a una despedida de soltero. Jamás seré miembro de un sindicato, ni de nada que se le parezca. Quiero estar solo, quiero que nadie me joda o se empute porque no "lucho" en su misma trinchera.  En este 2012 logré romper una cadena autoimpuesta: Ya no soy hincha de equipo alguno, prefiero disfrutar el fútbol y no odiar "obligatoriamente" a los rivales. Y así aspiro a seguir rompiendo las cadenas que llevo en mi cerebro, pues yo soy mi principal y (tal vez) único creador de límites, pasiones, dogmas, verdades y otras cadenas de injusticia y bárbara suerte. 

Hago un llamado para que no me presten atención ni en lo más mínimo, y les imploro además que busquen vivir por su cuenta, siendo responsables de sus vidas. Voten nulo, siembren árboles, cumplan con su parte mínima de convivencia social y ni un gramo más de nada. Ningún delincuente que nos pide su confianza besando niños pobres y mocosos  se la merece. A ninguno darle la mano cuando pretende vendernos sueños, o viajes, hosterías, ropas, ni elegancias. Lo que somos es lo único que poseemos y nuestros pensamientos son los únicos actos que nadie podrá censurar o robar. La libertad real está en el secreto de nuestras almas, en ninguna parte más del universo se es libre. Que nadie consiga meterse en tu cabeza con jingles, slogans y constancia. Exorcízate de esos miserables.

¿Ven lo inconmensurablemente  valiosa que es nuestra individualidad? No nos dejemos masificar. No nos dejemos masificar. No nos dejemos masificar! Cuánto les fascina y funciona a los mercaderes de todo aglutinar mayorías: “Nueve de cada diez fulanos prefieren tal huevada”, “ochenta por ciento de popularidad tengo”, “a mi me aplaudieron más que a ti”. “mi equipo si llena su estadio” ¡BASURA! Basura que no sirve ni para reciclaje. 

¿A la guerra por una frontera invisible, dentro de un espacio donde hay más chance de ser asesinado que al otro lado? ¿A las calles para abultar la tarima de algún nuevo o reencauchado pelafustán? ¿Al endeudamiento para enriquecer a nuevos becerros de oro? ¿A gritar contra los palestinos, contra los israelitas, contra los vendidos al gobierno, contra los vendidos a los otros? ¿A odiar a Caín? ¿A amar a Abel? Lo siento, así como se dijo que la única iglesia que alumbra es la que arde, de las banderas se debería decir lo mismo. El embanderamiento es tan cojudo que en Halloween varios jodían porque era el día del escudo, y semanas más tarde, en el día del himno, como no se cruzaba con festejos gringos, nadie dijo ni pío por esta canción más fea que cualquiera de Arjona.  La que más jodió (con cursi pasión) con aquello del "día del escudo" fue la ministra Rosa Mireya Cárdenas, quien hace años usó el terrorismo para defender su bandera y hoy es parte del partido que acusa de terroristas a los 10 de Luluncoto, y eso que ellos no reventaron ni una camareta y para colmo su bandera es la misma que la ex AVC.  Tan sucias llegan a ser las "banderas" que ellas te queman a tí, antes que tú a ellas, como se va observando. 

Otro sería el mundo si tuviéramos siempre la serena lucidez de mandar al carajo a todos los que nos quieren empaquetar bajo alguna etiqueta de su conveniencia.  Practiquen conmigo: 

“Vota por mi”, NO;  
“escribe a mi favor”,  NO; 
“súmate a mi equipo”, NO; 
“agrémiate a (mi) nuestro interés”, NO; “Muere por mi causa”, NO; 
“cree en mi dios”, NO.   

¿Cuántos hilos tendremos amarrados en las extremidades y de quién será la mano que nos pone a bailar?

Desaparecer quisiera. Vivir en el silencio, rodeado de bosque, lanzando el vaho hacia la luna. Esfumarme es una opción que me convoca. No consigo aún la fórmula de ser un antisocial funcional, o un ermitaño capaz de educar a sus hijos, mientras tanto, a lo único a lo que me comprometo es en seguir pagando mis impuestos (aunque sirvan para comprar carísima mierda para desinfectar hospitales públicos) y voy a empezar a ceder el paso a los peatones en los pasos cebra. El resto que se vayan a la casa de la reverenda pangora. No cuenten conmigo para sus estadísticas. No me pidan un aplauso. Los que más te persiguen son los que conocen tus hábitos de consumo, no los que conocen lo que te hace feliz. 
Voy a pelear mi propia guerra. El botín soy yo mismo. 
Vasallo de nadie, nunca más. 




Vasallos y Vasallos Vasallos y Vasallos Reviewed by S O S on 7:03 Rating: 5

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